La motivación donde menos la esperas

 Cuando uno emprende un proyecto, cualquiera sea la naturaleza de este, la motivación y la voluntad serán clave para llegar a puerto. Lo lógico es que la primera se presente de manera inherente por el sólo hecho de "querer hacer algo", sin embargo, en ocasiones esto no se da espontáneamente por lo que debemos acudir a energías superiores que mantengan ese ánimo por el tiempo que dure dicho proceso.

   La voluntad no es algo con lo que uno nazca, si no se tiene, puede desarrollarse. En un principio y alineada con la motivación puede facilitarse dicho proceso. 

   Hoy encontré mi motivación en una desilusión. Cuando esperas que suceda cierto episodio en tu vida y trabajas arduamente y con paciencia para que ello ocurra y, aún así resulta que nada se desenvuelve según lo previsto; ahí suele desencadenarse un sentimiento de desilusión del cual pueden desprenderse dos opciones: una es que te hundas en una tristeza que absorbe tus energías dejándote sin fuerzas para continuar y de lo único que seas capaz de lamentar tu situación. Y otra, por la que he decidido optar esta vez, tomar tu desilusión a los hombros y utilizarla como una inyección de energía para aquello que te planteaste alguna vez emprender pero que ya hacía dormido junto con otros proyectos que han sido abandonados por la pereza.

   Tal vez de eso se trate el madurar, he aquí el libre albedrío en todo su esplendor. La capacidad de tomar decisiones, de poder lidiar con esas decisiones y con las consecuencias que ello trae consigo. Hoy quizá tome una de esas decisiones de las que podría decirse que llegue a arrepentirme, nada que hacer, el acto se consumó y es hora de hacerse cargo. No puedo pensar en lamentarme, es tiempo de actuar. Es el resultado de tratar con seres humanos, muchas veces mas animales de lo que uno pudiera pensar. En otro momento quizá este episodio hubiera sido motivo de alegría y no estaría escribiendo estas letras que por mas madura que puedan parecer, guardan consigo una profunda tristeza que en otras circunstancias me hubieran arrojado en lo profundo.

   Lo acepto, le doy un par de vueltas en mi cabeza y luego lo dejo pasar. Ahora cuento con otra herramienta, con otra motivación que me permite seguir adelante resolviendo e intentando componer mi vida acorde con lo que siento es el mejor camino.

Los principios de la corrupción

   Al hablar de principios se espera el empleo de ciertas conductas alineadas con la ética y una moral inclinadas hacia "el bien". Los parámetros imperantes en una sociedad cristiana como la que hemos heredado, trazó los lineamientos bajo las influencias de los mandamientos de la biblia, y de acuerdo a ello es que hemos modelado nuestra ética. A esto se debe que el encabezado pueda parecernos una aberración al intentar argumentar lo que convenientemente titulé como los principios de la corrupción.

Duro como piedra

   Cuando una persona no comprende lo que se le intenta explicar, se le dice que es duro como piedra; sin embargo, hasta hoy no había reparado en lo que eso significaba, en el mensaje entre líneas que la frase lleva consigo.

   Hoy encontré en mi camino la mitad de una piedra; parecía una piedra de río, modelada por el fluir del agua y el rodar con la corriente. Se notaba que no había tenido contacto con el agua hace un tiempo; pues estaba amarillenta, algo oxidada y quebradiza.

Déjate Querer





Y todos me miran, me miran, me miran,
por que se que soy fina por que todos me admiran,
Y todos me miran, me miran, me miran,
por que hago lo que pocos se atreverán,
Y todos me miran, me miran, me miran,
algunos con envidia pero al final,
pero al final, pero al final, todos me amaran.....

   Estrofa de una canción popularizada por Gloria Trevi que simplifica, de cierta manera la idea que me ha llevado a concluir que el sex-appeal o atracción hacia otra persona, se genera producto de la naturalidad y espontaneidad sin reservas.

   Es difícil, a cierta etapa en la vida tener que luchar contra los parámetros de una sociedad sumergida en un sistema adoptado por otra cultura que, en su desenfrenada sed de expansión, conquistó tierras para ampliar su imperio. Una cultura de la que entendemos muy poco y que, sin embargo hasta nuestros tiempos, aún sigue controlándonos.

¿Sabes que te quiero?

 
 Uno no tendría que hacer esta pregunta si eso estuviera realmente claro. 

   Durante estos últimos años, he podido llegar a la conclusión que el mensaje que enviamos a nuestro receptor no es siempre comprendido al ciento por ciento por este. Mas bien, me atrevería a declarar que nuestro interlocutor muchas veces ni siquiera sabe que es para él.


   Los malos entendidos suelen ser una de las causas más frecuentes de discusiones y en el peor de los casos de peleas entre las personas cualquiera sea la relación que tengan. Uno manifiesta un mensaje, ya sea por vía oral a través del lenguaje, o a través de los gestos y muecas, y no reparamos en que si este fue recibido como esperábamos que fuera, siquiera nos ocupamos de si entendió lo que quisimos decir.